Incertidumbre

Estándar

Se siente en mis huesos.
Y en cada bocanada de aire que me atraviesa.
Esa certeza inevitable.
Mis pasos recorren las calles grises con lentitud.
En un intento desesperado por adormecer al tiempo.

Me avanzan los años. Ellos me señalan sin cesar.
Y no sé como expresarlo. Como hacerte ver mi realidad.
Este deseo se hace cada vez más grande.
Tanto que es imposible contenerlo.

Puedo verlo en el brillo de otros ojos.
En la ilusión que las invade ante lo desconocido.
Puedo verlo en sus miedos, tan palpables.
En el nerviosismo irreversible que despierta la vida.

Esa vida que se manifiesta poco a poco,
con dejos de noches y amaneceres interminables.
Esa certeza entonces se hace más evidente para mí.
Y también la incertidumbre…
De no saber si vas a estar ahí, conmigo.

Florecida

Estándar

Florecida la agonía.
Irreverente soledad.
Añares perdida.
En la efímera vida.

Aletargando mi sentir.
Con despojos de ausencia.
Serenidad y ensoñación.
Delirios de un susurro eterno.

Búsqueda interminable y espera.
Entonces vuelvo.
A entender aquel absurdo.
Esa oscuridad tan mía.
Sólo mía.

Coraje

Estándar

Unas luciérnagas se van desvaneciendo en medio de la negrura.
Las observo con una calma transparente, venida de otro mundo.
Entonces percibo tu respiración al lado mío.
Estás dormido, ajeno a la realidad que nos rodea.

Te contemplo por un rato, y exhalo un suspiro al viento.
Me acerco al ventanal y el cielo brilla para mi.
Reparo en mi reflejo. En mi mirada carente de luz.
Y deseo en mi interior, con una fuerza extraña.

Tener el valor.
El coraje de decirte adiós
.

Esperanza

Estándar

Camino y las hojas se desarman a mi alrededor.
Lágrimas inertes. Versos olvidados en recovecos nocturnos.
Y una palabra constante que se repite sin razón.
Puedo sentirlo. Al aire que quiere escaparse de mí.

Miedos. Absurdo contratiempo.
No dejo que perturbe mi línea de pensamiento.
Necesito continuar, aunque el mundo se divida en dos.
Aún cuando las sombras nos cieguen el futuro.

Es tiempo de creer que la soledad me dejó atrás.
De mirarte serena, confiada.
Ya no quiero callarme el alma.
Ya no quiero ocultarme de vos.

Alzo la voz, y florecen las palabras.
Vulnerable. Frágil.
Expongo este sentimiento, mientras lo examinas detenidamente.
Dulzura atroz que revela el amor.

Entonces es tu boca la que me encuentra.
Labios conjugados en un solo ser.
Esperanza.

Confinado

Estándar

Imagino tus manos.
Y una sigilosa vacilación se apodera de mí.
Dubitativas, las escenas se suceden.
Fuego y ensoñación.
Y una estela que separa nuestro porvenir.

Me callo los cuestionamientos internos.
Agonía.
Desvelo agudizado por el encierro.
Miro las fotografías, los momentos detenidos en el papel.

Y te añoro, una vez más.
No es posible que me escuches, pero todavía surge esa pregunta.
Libertad sin alas, descorazonada me ronda.
En silencio imagino que hubiera pasado…

Si aquel día hubiera tenido el valor suficiente…
De decirte cuanto me importabas.
De confesarte cuanto te quería.

Desamor

Estándar

Se quedaron las palabras en mi boca.
Suspendidas y silentes a la vez.
Como esperando.
Y es en aquel roce de tus manos que se percibe.
Esa calidez dulcificada; este querer desconocido.

Me deshago del pasado agrietado por las penas.
El agua nacarada me atraviesa en sueños.
Y vuelvo a renacer, en suspiros solitarios.
Juegan conmigo las hojas y el viento.

Vuelo alto, tanto que da miedo el alrededor.
No importa. Por un momento se me olvida el presente.
Vaivén emocional. Encierro eterno.
Y las letras que no puedo escribir, sólo imaginar.

Detengo mi mirada en un punto focal.
Tu pelo.
Tus labios.
Tu cara dormida.

Sólo puedo acariciarte con mis pensamientos.
En mi corazón.

Lejana

Estándar

Girando se va el tiempo, mientras las dudas se agudizan.
Una nostalgia me cuestiona aquello que no fuimos.
Entonces evoco ese cielo de ceniza que nos regaló el invierno.

Y en una carta, de esas que ya casi ni se escriben…
Quiero dejar huir aquellas sensaciones que despertás en mí.
Quiero que sepas cuanto de vos existe en este limbo irreversible.

Estás en el aire, amor.
Estás en la lluvia torrencial y agónica.
En el crepúsculo que nunca compartimos.
Frágil y serena. Lejana.

Y yo estoy pensándote en el silencio del anochecer.
Con una esperanza invisible. Siempre.

Por qué, me preguntarás…

Estándar

A pesar de este camino lleno de cicatrices y desesperanza, todavía lo creo.
Aunque me digan que es absurdo o que no existe.
Recorro las calles repletas de luces difusas e indiferencia buscándolo.

Sabe ocultarse muy bien. No es fácil dar con él.
Pero lo sigo intentando. Aún cuando me lleve la vida entera.
Por qué, me preguntarás…
Sólo vas a ser capaz de entenderme una vez que lo hayas conocido.

Cuando sientas que el tiempo no alcanza, que no se detiene.
Cuando percibas que las palabras sobran y que sólo basta la simple contemplación.
Cuando roce tus secretos más profundos con la calidez de su presencia.
Y te regale la libertad de ser vos, sin ataduras.

Sólo entonces vas a poder comprender cuan valioso es.
Y aún si es eterno o dura un breve suspiro…
De todos modos, es indispensable descubrirlo.

No dejes de seguir su huella.
No dejes de buscar al amor.

Inalcanzable

Estándar

Amanecida y en silente agonía.
Con la mente deambulando en
los rincones oscuros del subconciente.
Cuestionando aquellos despojos de mi ser.

El humo de la ciudad nos ahoga, nos enceguece.
Dudo entre palabras que no salen de mi boca.
Quiero huir del encierro atroz que me habita.
Lejos de este mundo distópico, errante.

Suspiros y un viento que amalgama mis retorcidos pensamientos.
Besos que nunca pudieron encontrarse.
Y en este poema escaso de sentido, te revelo mis pesares.
Con una mínima esperanza de que entiendas mi corazón.

Quería que supieras que te amo…

Estándar

Esbozaste esas palabras como dudando, y al no obtener respuesta, te despediste de mí.

Y me quedé con la conciencia aturdida, incrédula.

Con las luces de la calle titilando, en respuesta a mis cuestionamientos internos.

Admirando a la soledad en la fría diversidad de las horas, dividida por mis sinrazones.

Con tu confesión retumbando en mi oído…aún sin saber como reaccionar.

Porque no sé lo que es quererse hasta quedar sin aliento; no sé lo que es perderse en la absurda melancolía.

Siempre viví en un estado de absoluta incomprensión de los sentimientos. En una monotonía cómoda, fácil.

Y aún en medio de este desconcierto, te necesito. Es vital vislumbrarme en tus palabras, en tu voz.

Aunque no quiera admitirlo, aunque no lo entienda, necesito que me lo digas de nuevo.

Para sentirme viva por primera vez.