Esperanza

Estándar

Camino y las hojas se desarman a mi alrededor.
Lágrimas inertes. Versos olvidados en recovecos nocturnos.
Y una palabra constante que se repite sin razón.
Puedo sentirlo. Al aire que quiere escaparse de mí.

Miedos. Absurdo contratiempo.
No dejo que perturbe mi línea de pensamiento.
Necesito continuar, aunque el mundo se divida en dos.
Aún cuando las sombras nos cieguen el futuro.

Es tiempo de creer que la soledad me dejó atrás.
De mirarte serena, confiada.
Ya no quiero callarme el alma.
Ya no quiero ocultarme de vos.

Alzo la voz, y florecen las palabras.
Vulnerable. Frágil.
Expongo este sentimiento, mientras lo examinas detenidamente.
Dulzura atroz que revela el amor.

Entonces es tu boca la que me encuentra.
Labios conjugados en un solo ser.
Esperanza.

Confinado

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Imagino tus manos.
Y una sigilosa vacilación se apodera de mí.
Dubitativas, las escenas se suceden.
Fuego y ensoñación.
Y una estela que separa nuestro porvenir.

Me callo los cuestionamientos internos.
Agonía.
Desvelo agudizado por el encierro.
Miro las fotografías, los momentos detenidos en el papel.

Y te añoro, una vez más.
No es posible que me escuches, pero todavía surge esa pregunta.
Libertad sin alas, descorazonada me ronda.
En silencio imagino que hubiera pasado…

Si aquel día hubiera tenido el valor suficiente…
De decirte cuanto me importabas.
De confesarte cuanto te quería.

Desamor

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Se quedaron las palabras en mi boca.
Suspendidas y silentes a la vez.
Como esperando.
Y es en aquel roce de tus manos que se percibe.
Esa calidez dulcificada; este querer desconocido.

Me deshago del pasado agrietado por las penas.
El agua nacarada me atraviesa en sueños.
Y vuelvo a renacer, en suspiros solitarios.
Juegan conmigo las hojas y el viento.

Vuelo alto, tanto que da miedo el alrededor.
No importa. Por un momento se me olvida el presente.
Vaivén emocional. Encierro eterno.
Y las letras que no puedo escribir, sólo imaginar.

Detengo mi mirada en un punto focal.
Tu pelo.
Tus labios.
Tu cara dormida.

Sólo puedo acariciarte con mis pensamientos.
En mi corazón.

Lejana

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Girando se va el tiempo, mientras las dudas se agudizan.
Una nostalgia me cuestiona aquello que no fuimos.
Entonces evoco ese cielo de ceniza que nos regaló el invierno.

Y en una carta, de esas que ya casi ni se escriben…
Quiero dejar huir aquellas sensaciones que despertás en mí.
Quiero que sepas cuanto de vos existe en este limbo irreversible.

Estás en el aire, amor.
Estás en la lluvia torrencial y agónica.
En el crepúsculo que nunca compartimos.
Frágil y serena. Lejana.

Y yo estoy pensándote en el silencio del anochecer.
Con una esperanza invisible. Siempre.

Por qué, me preguntarás…

Estándar

A pesar de este camino lleno de cicatrices y desesperanza, todavía lo creo.
Aunque me digan que es absurdo o que no existe.
Recorro las calles repletas de luces difusas e indiferencia buscándolo.

Sabe ocultarse muy bien. No es fácil dar con él.
Pero lo sigo intentando. Aún cuando me lleve la vida entera.
Por qué, me preguntarás…
Sólo vas a ser capaz de entenderme una vez que lo hayas conocido.

Cuando sientas que el tiempo no alcanza, que no se detiene.
Cuando percibas que las palabras sobran y que sólo basta la simple contemplación.
Cuando roce tus secretos más profundos con la calidez de su presencia.
Y te regale la libertad de ser vos, sin ataduras.

Sólo entonces vas a poder comprender cuan valioso es.
Y aún si es eterno o dura un breve suspiro…
De todos modos, es indispensable descubrirlo.

No dejes de seguir su huella.
No dejes de buscar al amor.

Inalcanzable

Estándar

Amanecida y en silente agonía.
Con la mente deambulando en
los rincones oscuros del subconciente.
Cuestionando aquellos despojos de mi ser.

El humo de la ciudad nos ahoga, nos enceguece.
Dudo entre palabras que no salen de mi boca.
Quiero huir del encierro atroz que me habita.
Lejos de este mundo distópico, errante.

Suspiros y un viento que amalgama mis retorcidos pensamientos.
Besos que nunca pudieron encontrarse.
Y en este poema escaso de sentido, te revelo mis pesares.
Con una mínima esperanza de que entiendas mi corazón.

Quería que supieras que te amo…

Estándar

Esbozaste esas palabras como dudando, y al no obtener respuesta, te despediste de mí.

Y me quedé con la conciencia aturdida, incrédula.

Con las luces de la calle titilando, en respuesta a mis cuestionamientos internos.

Admirando a la soledad en la fría diversidad de las horas, dividida por mis sinrazones.

Con tu confesión retumbando en mi oído…aún sin saber como reaccionar.

Porque no sé lo que es quererse hasta quedar sin aliento; no sé lo que es perderse en la absurda melancolía.

Siempre viví en un estado de absoluta incomprensión de los sentimientos. En una monotonía cómoda, fácil.

Y aún en medio de este desconcierto, te necesito. Es vital vislumbrarme en tus palabras, en tu voz.

Aunque no quiera admitirlo, aunque no lo entienda, necesito que me lo digas de nuevo.

Para sentirme viva por primera vez.

Corazón

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Corazón…
Me encuentro esquiva, con una incertidumbre calándome los huesos.
Con vidas posibles que se desvanecen ante mí.
Sin poder respirar. Sin poder arriesgarme.
Todo por este miedo atroz de conocer la absoluta infelicidad.

Por eso me escondo, me hundo en mis pesares.
Y no logro salir adelante. No puedo hacerlo.
Necesito de tu aliento para ser libre.
Necesito de tu voz para salir de la oscuridad.

Es vital que me recuerdes la sensación palpitante de dejarme ir.
De volar tan lejos que no me alcancen los ojos para tanto cielo.
Es necesario que despiertes mis sentidos y me ayudes a comprenderlo.

Por favor, dame la fuerza para ser yo misma.
Para no ocultarme más y ver ese mañana que anhelo desde hace tiempo.
Para no llorar por todo lo que pudo ser,
por todo aquello que no me atreví a soñar.

Saberte imposible

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Medianoche y este insomnio que no me deja conciliar el sueño.
Vuelve a mí la sensación de tenerte cerca; de acariciarte el alma.
Se nublan las voces del recuerdo compartido en la quietud nocturna.
Me ahoga el escalofrío de esta espera absurda, inaccesible.

Necesito respirarte la piel y dejar atrás a mi otro yo.
Ese que no puede quererte como quisiera.
Entonces decido que la música nos una otra vez.
Que surque el espacio plagado de intermitencias… esa distancia que me martiriza.

Y esta melodía que retumba entre mis dedos,
que anhela entrometerse en tu vida, fluye solitaria.
Porque no somos nada. Nunca lo fuimos.
Y esa certeza es la que me mata poco a poco, amor.

Esa certeza de saberte imposible.

Sólo vos y yo

Estándar

Un beso arrojado al viento.
Una palabra no dicha que se estremece.
Una flor marchita enmarcada en la pared.
Y un te quiero sobrevolando la ciudad.

Una carta escrita hace tiempo.
Un libro que nos marcó el alma.
Un invierno intenso y desolador.
Y unas veletas que lloran al alba.

Mil vidas corriendo en los andenes de cada estación.
Todas llenas de preguntas inciertas, difusas.
Y en medio de tantas voces y tantas soledades…
Los dos. Una vez más.
Sólo vos y yo.