Aunque nadie te escuche

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Se te nota en la mirada; esa soledad que te corroe.
Se vislumbra en la tristeza que recorre tus días.
Tus pasos esquivan a la gente a tu alrededor.
Y el viento te atraviesa, como murmurándote una esperanza.

Las hojas se parten entre tus dedos blanquecinos.
Hermoso ángel decadente.
En tu fragilidad se refugia el otoño.
Delirio intrigante de una mente envenenada.

Suspiras entre flores agónicas.
Soñas infinitos, siempre a solas.
Le cantas al amor ciegamente.
Entre mares y fuegos rabiosos.
Aunque nadie te escuche.

Aquello que no fue

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Escribo estas líneas para desahogarme.
Con la esperanza inútil de que me leas.
Con la ilusión resquebrajada y unas lágrimas tibias.
Oculta en el hermetismo de mi confesión invisible.

Quiero poemas tristes y cartas de anhelo.
Un arrebato de amor.
Quiero locuras; lo impredecible.
Una emoción que me saque de esta monotonía silenciosa.

Necesito aire para volver a creer.
Necesito viento y melancolía.
Quiero un vos que no existe; que nunca existió.

Duele tanto.
Reconocer.
Entender.
Aceptar.
Todo aquello que no fue.

Sólo junto a vos

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Giran los soles en un viaje interminable.
Se desdicen el olvido y la amarga pena.
Nos odiamos y nos maldecimos por dentro.
Mientras duele hasta el hartazgo.

Es un poema de lunas y mares solitarios.
Es una corazonada de viento y lluvia.
Susurros de distancias reprimidas.
Veletas sin rumbo ni destino.

Llantos.
Cartas.
Silencios.
Y entre tanta rabia y tristeza…
Nos envuelve la vida.
Y te siento respirar por un momento.
Y esta soledad que me agobia se disipa.
Sólo junto a vos.

Vivir diferente

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Entre sombras se desmorona tu esencia.
Queres escaparte de tus amarguras.
Respirar el aire enrarecido del ayer.
Volas, impasible de alma, como buscándote.
Como queriendo hallar ese refugio que no te pertenece.

Necesitas de un poco de fantasía.
De una ilusión que zozobre tu mente rutinaria.
Deseas con todas tus fuerzas hallar tu luz.
Una sensación que te demuestre que todavía estás viva.

Anhelas soñar, con una desesperación imposible.
Con una chance.
Una infinita eternidad en este mundo de locos.
Con una esperanza.
De vivir diferente.

Algo hace que todo cambie

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Cuando lo vi de nuevo, se me aceleró el alma. Me quedé perdida en mis silencios, en mi timidez tan común e irreversible. Quise saludarlo, decirle cualquier cosa… pero no me atreví. Me quedé distante, vislumbrando sus ojos claros entre la multitud. Pude distinguir su risa fácil y su voz lejana llegó a mí… mezclada con los recuerdos de un amor no correspondido. Creí que después de tanto tiempo lo había olvidado, que no despertaba nada en mí.
Creí. Pobre ilusa.
Necesitaba aire, para recuperarme un poco de este desbarajuste emocional. Me dirigí al patio exterior del que había sido mi colegio hace quince años. Y la miré. Ahí estaba la luna llena, burlándose de mi falta de valor.
Quería… cuantas veces me imaginé de adolescente ser como las demás y hablarte con honestidad, sin importarme nada. Quería tanto decírtelo. Y no quedarme con la duda, con esta incertidumbre nefasta.
Quería tanto ser distinta para vos.
Quería.
Respiro una y otra vez, con la esperanza de que el viento se lleve esta tristeza que quedó marcada dentro mío.
Decido volver a la reunión, con mi sonrisa de siempre, sin darme cuenta de que te estás acercando a mí para hablarme.
Quizás no sea imposible entonces. Quien sabe.

Primavera

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Se dispersan las alas del pensamiento.
Y en las nubes lejanas se vislumbra el ensueño.
La brisa, serena, se lleva la amargura de otros días.

Jazmines en flor. Luces tardías se desbordan en silencio.
Se intensifican los sentidos; la ingenuidad me delata.
Los colores se desatan en destellos fugaces;
tan pequeños ante la inmensidad del cielo.

Es en ese momento de emociones difusas.
En aquel atardecer de primavera repetido.
Que se me escapan los miedos.
No hay dudas. Me dejo llevar por mi instinto.


Y te digo que sí para siempre.

Incertidumbre

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Se siente en mis huesos.
Y en cada bocanada de aire que me atraviesa.
Esa certeza inevitable.
Mis pasos recorren las calles grises con lentitud.
En un intento desesperado por adormecer al tiempo.

Me avanzan los años. Ellos me señalan sin cesar.
Y no sé como expresarlo. Como hacerte ver mi realidad.
Este deseo se hace cada vez más grande.
Tanto que es imposible contenerlo.

Puedo verlo en el brillo de otros ojos.
En la ilusión que las invade ante lo desconocido.
Puedo verlo en sus miedos, tan palpables.
En el nerviosismo irreversible que despierta la vida.

Esa vida que se manifiesta poco a poco,
con dejos de noches y amaneceres interminables.
Esa certeza entonces se hace más evidente para mí.
Y también la incertidumbre…
De no saber si vas a estar ahí, conmigo.

Florecida

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Florecida la agonía.
Irreverente soledad.
Añares perdida.
En la efímera vida.

Aletargando mi sentir.
Con despojos de ausencia.
Serenidad y ensoñación.
Delirios de un susurro eterno.

Búsqueda interminable y espera.
Entonces vuelvo.
A entender aquel absurdo.
Esa oscuridad tan mía.
Sólo mía.

Coraje

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Unas luciérnagas se van desvaneciendo en medio de la negrura.
Las observo con una calma transparente, venida de otro mundo.
Entonces percibo tu respiración al lado mío.
Estás dormido, ajeno a la realidad que nos rodea.

Te contemplo por un rato, y exhalo un suspiro al viento.
Me acerco al ventanal y el cielo brilla para mi.
Reparo en mi reflejo. En mi mirada carente de luz.
Y deseo en mi interior, con una fuerza extraña.

Tener el valor.
El coraje de decirte adiós
.

Esperanza

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Camino y las hojas se desarman a mi alrededor.
Lágrimas inertes. Versos olvidados en recovecos nocturnos.
Y una palabra constante que se repite sin razón.
Puedo sentirlo. Al aire que quiere escaparse de mí.

Miedos. Absurdo contratiempo.
No dejo que perturbe mi línea de pensamiento.
Necesito continuar, aunque el mundo se divida en dos.
Aún cuando las sombras nos cieguen el futuro.

Es tiempo de creer que la soledad me dejó atrás.
De mirarte serena, confiada.
Ya no quiero callarme el alma.
Ya no quiero ocultarme de vos.

Alzo la voz, y florecen las palabras.
Vulnerable. Frágil.
Expongo este sentimiento, mientras lo examinas detenidamente.
Dulzura atroz que revela el amor.

Entonces es tu boca la que me encuentra.
Labios conjugados en un solo ser.
Esperanza.