Sólo vos y yo

Estándar

Un beso arrojado al viento.
Una palabra no dicha que se estremece.
Una flor marchita enmarcada en la pared.
Y un te quiero sobrevolando la ciudad.

Una carta escrita hace tiempo.
Un libro que nos marcó el alma.
Un invierno intenso y desolador.
Y unas veletas que lloran al alba.

Mil vidas corriendo en los andenes de cada estación.
Todas llenas de preguntas inciertas, difusas.
Y en medio de tantas voces y tantas soledades…
Los dos. Una vez más.
Sólo vos y yo.

No es amor

Estándar

Si controla cada uno de tus pasos, de tus pensamientos.
Y lo esconde bajo la máscara de un te quiero.
No le creas. Eso no es amor.
Si tortura tus días con palabras constantes de odio.
Y luego te dice que lo perdones, que no va a pasar de nuevo.
No le creas. Eso no es amor.
Si aniquila tu confianza hasta convertirla en polvo.
Y minimiza tu dolor con caricias en la frente.
No le creas. Eso no es amor.
Si tus ojos duelen de tanto llorarlos y tu boca sangra una vez más.
Si te destruye el cuerpo poco a poco y no deja nada de vos.
Sólo una vez más.
No le creas. Eso no es amor.

El amor es libre… no juzga, no señala, no maltrata.
No es miedo.
No es agonía.
El amor no es muerte.
Vivas nos queremos. Siempre.

Pozo

Estándar

Se siente frío. Solitario.
Tan vacío que me ahogo por dentro.
Es un paraíso distinto al que soñamos alguna vez.
Efímero. Inaccesible.

Sólo puedo ver las lágrimas invadiéndote el alma.
Mientras las voces se diluyen en gris espera.
Sólo puedo oír los latidos desesperados por la ausencia.
Mientras te arrullo con melodías de un pasado compartido.

Así es esta muerte que nos separa, amor.
Esta agonía que nos repite lo que odiamos saber.
Ya no hay lluvia que nos sonría en medio de la noche.
Ya no hay belleza en las hojas que acaricia el viento.

Del otro lado, la quietud se asemeja al dolor.
Y aquel monólogo de los pensamientos se hace visible en la oscuridad.
Este deseo irrefrenable de quererte.
Estos versos rotos que ya no pueden consolarte.

Así es esta muerte que nos separa, luna mía.
Certera.
Inconmensurable.
Con un dejo de tristeza y un abrazo partido.

Está ahí

Estándar

Está ahí.
Su voz es sutil, apenas se oye entre la multitud.
Pero puedo sentir que me llama del otro lado.
Golpea mi sien, me tortura en el silencio.
Está ahí.

Aunque intente cubrirlo de excusas.
Aún cuando mi conciencia quiera esconderlo.
Esta ahí.
Latiendo fuerte, queriendo encontrar su rumbo.

Pero lo callo. Lo ignoro. Lo pierdo.
Y él sigue insistiéndome en la oscuridad.
Que no lo olvide.
Que no lo borre de mi memoria.

Él me susurra con un dejo de nostalgia.
Que no lo abandone, porque me estaría abandonando a mí misma.
Me suplica en medio del mar indómito, absurdo.
Rozándome los pensamientos como una brisa lejana.

Y me pide que por favor no le arrebate la oportunidad de despertar.
De resurgir, de vivir a mi lado para siempre.
Mi sueño está ahí, batallando conmigo.

Depende de mí. Tan sólo de mi.
Que vea la luz de un mañana infinito.