Nostalgia

Estándar

217a5f5e6ae6c72b6f47e421a79b3656

Desgranando ausencias en el lecho de los recuerdos.
Si agudizo el oído, puedo sentir a las sirenas cantar.
Mar indómito, que dispara a mi sien con su espuma vertiginosa.
Noche atroz que desnuda los pasados de los otros.

Cenizas de unas luces otoñales; hojarasca de metal.
Se vacían las ciudades y el cemento ya no quema.
Agonizan los destellos de una humanidad cotidiana.
Vida y muerte se entremezclan con los primeros rayos de sol.

Huyen.
Aquellos que ya no sienten, que ya no esperan.
Vuelan.
Libres de las ataduras del enemigo invisible.

Mientras las despedidas son imposibles.
Mientras las olas se acurrucan en el alma.
Anhelo. Respiro hondo.
Y sueño.

Con una nostalgia que no me abandone el cuerpo.
Con ese alguien que se acuerde de mí…aún cuando sea tarde.
Aún cuando deje de existir.

Cerca

Estándar

 

1489087-bigthumbnail

Puedo sentirte los latidos, aún a miles de kilómetros de distancia.
Tu voz resuena un tanto distorsionada por la deficiente conexión.
Poco importa. Basta mirarte los ojos a través de la pantalla.
Y la ilusión de estar cerca se transforma en realidad.

Es difícil, no te lo niego.
Cada milésima de segundo retumba entre estas cuatro paredes.
Los días y las noches se suceden sin razón alguna.
El sufrimiento se libera y me aturde en la oscuridad.

Escribo, entonces.
Todos los pensamientos que cruzan por mi mente.
Intento continuar a pesar de la amargura.
Inmerso me encuentro en esta procesión interna.
Hasta que llegue ese momento.

Y es en la sonrisa que me regalas, que puedo volver a respirar tranquilo.
Sólo me queda esperar a que acabe esta desesperanza.
Mientras pido un único deseo al viento.
Que esta soledad no nos consuma.

Espero…
Hasta que llegue ese momento.
Ese abrazo, ese beso…
Esa vida en la que estemos juntos de nuevo.

Creía

Estándar

unnamed

Creía que la distancia entre los dos era imposible.
En verdad pensaba que no tenía razón de ser.
Tanto amor no puede acabar nunca… me decía.
El tiempo y sus demonios me demostraron lo contrario.

Escuchame con atención, por favor. No asumas que fue de golpe.
Poco a poco… como las gotas de una lluvia de verano.
Como los pétalos de una flor abriéndose al asomar la primavera.
Así deje de quererte.

Nuestros deseos bifurcaron sus rumbos.
Nuestros sueños se soltaron de las manos.
Lejos. Tan distantes que reconocerlo ya no duele.
Es necesario seguirle los pasos al futuro sin aquel “nosotros”.

Frustración y un miedo a la soledad que nos sopla despacio en la nuca.
Pero es la realidad que prevalece hoy.
Me despido con un poema desperdigado en la brisa nocturna.
Y agradezco con el alma el haberte conocido.

Adiós, amor.
Adiós.

Esa palabra…

Estándar

ruslan117150400116
Las seis. Abro lo ojos, mientras el sonido del reloj repiquetea en medio del silencio. Los nervios me están matando. Y aún así intento respirar hondo y concentrarme. Agarro el celular y con unos dedos torpes tipeo la respuesta a la ansiada invitación. Me contestas enseguida, como si hubieras estado esperando ese mensaje. Y no puedo evitar sonreír, oculta debajo de mi frazada gris.
Día nublado el que nos toca hoy. El viento recorre miles de kilómetros con una rapidez que carece de importancia en este momento.
Se vicia el aire de un smog artificial que ahoga y desespera. Nadie lo nota. Ensimismados en sus pensamientos; absortos por el trabajo, los agotamientos, la gente se mimetiza en las calles de cemento de esta inmensa ciudad.
Mudos los otros… y es en esa agonía terrenal de la que nadie espera nada, que nos encontramos. Y tus ojos oscuros delatan el deseo irrefrenable de sentirnos.
Acaricias mi pelo, mi boca y todo pierde el sentido de lo correcto.
El alma se desboca, desaparece la razón.
Susurras esa palabra…
El miedo quiere apoderarse de mí.
Pero tengo que confiar.
Necesito creer en esa palabra, sólo por esta vez.
Aún cuando no sea para siempre.

Busco

Estándar

artwork-fantasy-art-anime-rain-wallpaper-preview

Busco…
Unas alas que me devuelvan los años perdidos.
Un retazo de esa esperanza que deje escapar en otoño.
Versos que sacudan el remolino de mis pesares.
Y una estela de aquella sonrisa que le regalé.

Dicen que los seres que nunca se olvidan, habitan dentro.
Hondo, profundo, dejan su cicatriz.
Perfuman el aire de los recuerdos que nos invaden.
Alimentan el anhelo de volver el tiempo atrás.

Si analizo cada gesto que descubrí en la memoria.
Si dibujo en las manos de inocentes el deseo de llorar.
Entonces todo renace en un momento.
El alma se detiene; se eleva en la oscuridad.

Encuentro…

Aquella felicidad por todo lo que viví.

A vos

Estándar

Unas olas de un verde azulado.
Y tu nombre que el eco repite en soledad.
Este dejo de nostalgia que nos une sin saberlo.
Estas hojas marchitas que despiden al dolor.

Y es tu mirada que no deja de seguirme el alma.
Sombras de ceniza rodean mi sentir.
Sigo tus pasos hacia un destino incierto.
Espero en la bruma un signo de tu voz.

Esquemas imperfectos de una razón ausente.
Comprendo todo en la inmensidad del hoy.
Anhelo una realidad completamente diferente.
Sin corazones de fantasía que nos cieguen, nos aniquilen.

Sólo amarte a vos, con rastros de pasados tristes…
Hasta el final de mi vida.
Hasta que no quede nada de los dos.

Quisiera

Estándar

d0af1b20ce68d5970bcab65398b0ef45

Dulzura inaccesible; apenas perceptible en la multitud.

Te escondes en la oscuridad de la timidez.

Te perdes en la indiferencia de los otros.

En las hojas amarillas de un paraíso olvidado.

 

Tus ojos y un libro de poemas de Neruda.

Tu boca y un suspiro librado al viento.

Queres escapar.

Lejos… a un lugar donde tu alma pueda renacer.

 

Anhelas una libertad que te despierte del letargo.

Unas alas que el mundo no te puede regalar.

Ninfa de los campos; Dulcinea ficticia.

Ojalá pudiera entender tu verdadero penar.

 

Pero sabes ocultarte.

Nadie comprende que pensamientos cruzan tu mente.

Estás rota, desdibujada, nula.

Desaparecida en medio de esta soledad.

 

Quisiera…

Distinguirte en aquellos días cuando aún estabas viva.

Vislumbrar algunos de esos sueños que desbocaban tu corazón.

Quisiera…

Encontrarte sumergida en el reflejo de una luna distante.

Haberte conocido cuando todavía creías en el amor.

Itatí

Estándar

selva-4kdj91molie0

Manuel corría sin detenerse ni por un minuto. Sus pies se movían a toda velocidad, dispersando el polvo a su paso.
El camino, un simple empedrado de piedras grises y tierra colorada, se perdía enseguida en medio de la selva misionera, cubierta de helechos de un verde oscuro y otras plantas de diversas formas y tamaños. Entonces el río, generalmente apacible, parecía despertar del letargo cuando él llegaba. Su abuelo siempre le decía que tuviera cuidado en lo profundo de la selva, ya que allí aún vivían los indios guaraníes.
Su nieto nunca daba importancia a sus advertencias. Desbordaba tanta energía, reflejo de su adolescencia… en su mirada afable, en su risa fácil y despreocupada.
Apenas llegó al río, de un tirón se sacó su uniforme remendado y se lanzó al agua. Era el alivio de Manuel después de un día de intenso calor. Se sumergió durante un rato, y luego de unos minutos, al abrir sus ojos cual no sería su sorpresa al descubrir que otro par lo observaba fijamente. Asustado, subió a la superficie y tomó aire. Miró a su alrededor, pero no encontró a nadie más. Hasta que sintió que se acercaban a él bajo el agua. Con el corazón desbocado, se dirigió a la orilla con rapidez. Sin previo aviso, antes de que pudiera reaccionar, lo tumbaron contra el suelo y le sujetaron con fuerza los brazos.
Ella desprendía un aroma dulce que Manuel no podía reconocer. Su cabello era largo y renegrido; su piel curtida por el sol. Sin embargo, fueron sus ojos los que le llamaron la atención. No encajaban en su aspecto de india guaraní. Eran de un azul profundo; oscuro como el mismo cielo al anochecer.
A Manuel le costaba respirar; una sensación extraña le confundía los pensamientos. Ella acercó despacio su rostro al de él, como si estuviera examinándolo. No lo pensó. Sólo siguió un instinto desconocido hasta ese momento.
Y la besó.
Aturdida, ella se separó de él, y se desvaneció en medio de la selva.
A partir de ese momento Manuel volvió todas las tardes al río, sin entender muy bien por qué lo hacía… sólo con la esperanza de cruzarla de nuevo. Los días se habían transformado en noches, pero ella no aparecía.
Soledad.
Con una tristeza que nunca antes había sentido, lloró con desconsuelo, como lo haría un niño pequeño. Ya era tarde y debía volver, pero algo lo detuvo.
Pudo escuchar el crujido de unas ramas, y ella salió de su escondite, detrás de unos lapachos negros.
-No…No te vayas- hablaba con cierta dificultad el castellano, pero él entendió sus palabras.
Una calidez le comenzó a abrazar el alma. La invitó a sentarse a la orilla del río y con cierto nerviosismo, le habló de sí mismo, de su familia… de esa vida que ella desconocía. Itatí, la bella india, se sentó a su lado y lo escuchó atenta, mientras una sonrisa asomaba en sus labios.

Tuya

Estándar

girl alone

Nieve. Y unas palabras que buscan con insistencia alcanzarte.
Finjo adaptarme a una soledad que no logro comprender.
Recorro todos los caminos hacia aquella posibilidad efímera.
Infinita.

Deslizo entre mis dedos una rama seca, abandonada en el silencio.
Y sueño, entonces. Me sumerjo en el viento helado del invierno.
Mientras ruego que te acuerdes de mí, aunque sea una sola vez.

Unas campanadas repiquetean a lo lejos.
Y observo con detenimiento las luces de un diciembre festivo.
Figuras de porcelana que sonríen al destino.
Tan distantes. Tan ajenas.

Y aguardo en nuestro lugar favorito.
Mientras el corazón te palpita.
En medio de la inmensidad nocturna.
Espero, amor.
Una señal. Una esperanza…

Siempre tuya.
Abril

 

Pd: Les deseo una hermosa navidad a todos!!

 

Inevitable

Estándar

original

Gotas de rocío. Y una voz que surca distancias eternas.
Se diluye en nombres y rostros ajenos.
En aquellas miradas de desolación.
Mientras una sonrisa juega con locos pensamientos.

De pronto se devela el secreto del silencio.
Y una luz crece y crece en medio del abismo.

En estaciones de hielo y ceniza, nos reconocemos.
Los dedos se entrecruzan, y el corazón despierta de la monotonía.
Late la armonía vibrante de un hoy que quiere vivir a toda costa.
Late el deseo irrefrenable de los besos que nunca se despiden.

Arrebatos, sinsentidos. Ignorancia de los amantes crepusculares.
Fallas fugaces del miedo a sentir se desvanecen.
Sólo subsiste el querer con una intensidad abrumadora.
Hasta que el alma deje de arder.

Ya es tarde. Son parte del sistema.
Inevitable. Dolorosamente enamorados.